Confesiones de una escritora desinspirada. Semana 0

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Semana 0

Desinspirada. Así es como me siento. Desesperada y abandonada por las musas. Todo junto. Del mal, me consuela saber que, por desgracia, es algo habitual entre aquellos que nos dedicamos al mundo de la escritura.

Después de entregar el manuscrito de Contando estrellas a la editorial, allá por el mes de abril del 2017, mi cabeza se quedó seca por completo. Era ponerme delante de un documento en blanco y al cabo de una hora seguir así, en blanco. Frustrante. Sobre todo porque ideas no me faltaban, lo que fallaba era el cómo plasmarlas. El disponer de poco tiempo y mi carácter perfeccionista también tuvieron algo que ver, lo reconozco. Sobre todo lo primero, ya que, a menudo, me provocaba bastante estrés.

No obstante, lo que sí tenía claro durante estos meses —doce, nada más y nada menos— es que la novela que escribiese sería de ficción histórica. Me había sentido muy cómoda con la trama de Mencía de Cusanza y tenía muchas ganas de meterle mano al género (por no decir que el escenario principal de Contando estrellas es una excavación arqueológica…). Pero las ideas que revoloteaban en mi cabeza no acababan de convencerme —quizá por eso era incapaz de plasmarlas— y las dejaba pasar, aunque las anotaba para posibles “cameos” en la que de verdad fuese la trama elegida. Trama que, por otro lado, seguía sin llegar mientras el tiempo corría.

Tal fue mi saturación, que incluso estuve varias semanas sin abrir un solo libro ni hacer clic sobre el icono de Word. Lo digo en serio. Pero de nada me sirvió. Seguía igual: Muchas ideas, pero ninguna —a mi perfeccionista juicio— buena.

Y de repente, cuando prácticamente ya había perdido la esperanza, se presentó sin avisar. No había duda, era ella. La trama que me volvería a hacer vibrar con cada tecleo, con la que me enfadaría y sonreiría a partes iguales. La protagonista indiscutible de mi segunda novela. Además, parecía que con darle un poquito de forma el entramado de subtramas vendría solo. Y así fue. Y al igual que en Contando estrellas, todas ellas cargadas de intriga. Mucha. Y de arte e historia… De momento, hasta aquí puedo leer 😉 .

A estas alturas, entiendo que os estéis preguntando por qué os cuento todo esto. Tiene su explicación: Me gustaría haceros partícipes de mis avances en su escritura. Unas semanas serán más, otras, menos. Por eso no quiero fijar una fecha límite para finalizar el manuscrito. La documentación me llevará su tiempo, al igual que encontrar un resultado de calidad —creo que ya os he dicho que peco de perfeccionista, ¿verdad?—. Sea como sea, cada lunes os informaré de los avances que vaya haciendo 😉 .

Así que nada más, mis querid@s birsian@s. Aquí comienza una nueva aventura que no sé a dónde me llevará… ¿Me acompañáis? 😀

Confesiones de una escritora desinspirada. Semana 1

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