Confesiones de una escritora desinspirada. Semana 2

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Confesiones de una escritora desinspirada. Semana 1

Semana 2

No hay mal que cien años dure; el refrán tiene razón. Por fin, después de tanto tiempo de sequía, el engranaje de mi cabeza empieza de nuevo a funcionar, aunque, eso sí, no tan rápido como me gustaría. En todo caso, no me voy a quejar. La vuelta a la rutina —a pesar de que eso me conlleve la falta de tiempo para escribir— ha sido la mecha que ha encendido la llama. Y es que, como os dije la semana pasada, la «vida contemplativa» que me vi obligada a llevar en el último mes y medio a causa de mi percance físico no me estaba ayudando demasiado. Necesitaba salir y entrar en contacto con el «mundo exterior». Y así fue, nada más hacerlo, las ideas comenzaron a fluir poco a poco, algunas de ellas con demasiada fuerza. Tanta, que se convertirán en una subtrama destacada dentro de la novela. ¿O debería decir «las novelas»? Porque, para mi sorpresa, este maremágnum de ideas, a priori inconexas entre sí, parece que está tomando forma de bilogía… Y he de reconocer que me está fascinando cómo pinta que se van a desarrollar ambas partes…

En esta ocasión, tengo el presentimiento de que serán sus protagonistas quienes me dirijan, así que me resultará bastante difícil trabajar como una escritora de mapa, tal como hice en Contando estrellas. Aun así, voy a intentarlo en la medida de lo posible. No obstante, de momento no es algo que me preocupe, puesto que ahora todavía estoy en fase preparatoria. Y esta trae asociada la ardua tarea de documentación, para mí, uno de los pilares básicos de la novela histórica.

Son muchos los escritores que detestan esta labor por el tiempo que requiere, pero, en mi caso, tengo que reconocer que, a pesar de llevar tan solo un par de días, estoy disfrutando. Y mucho. Cierto es que el hecho de que la trama se desarrolle en una época que me apasiona ayuda bastante —al igual que haber estudiado Historia del Arte—. Por eso, leer sobre algo que me gusta no lo considero tedioso, sino todo lo contrario 😀 .

Por hoy no tengo más novedades que contaros, pero antes de despedirme, quiero confesaros una cosa: desde que las musas me susurran al oído —aunque sea muy bajito—, la sonrisa no se borra de mi cara. El lunes nos vemos 😉 .

Confesiones de una escritora desinspirada. Semana 3

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